Lunes, 20 Diciembre 2021 19:25

Villa Nueva derrocó al "Bi-Rey"

El futbol iguazuense es un gigante dormido, en más de una ocasión se ha demostrado que el futbolero de Iguazú carga cierto grado de frustración de no tener un equipo que nos represente a nivel Nacional como quizás uno esperaría de una de las ciudades más importantes a nivel país.

Pero hay un día al año que el futbolero promedio puede ir a la cancha de la Liga Regional, colmar las tribunas y disfrutar del momento más imponente en el futbol local, la gran final de la Liga de Iguazú.

No es todos los días que uno se acerca a las instalaciones de la Liga Regional, paga la entrada y cuando entra se encuentra con un estadio casi lleno a 1 hora del arranque del cotejo a disputarse. Pero esta era la final, una final que la pandemia nos privó durante 1 año. El público se acercó desde temprano a pesar del calor característico de fin de año en el norte misionero. Muchos despistados tuvieron la grata sorpresa de que el partido por el tercer y cuarto puesto iba a ser uno más que digno telonero del evento principal de la jornada, otros se acercaron con intención de ver el partido entre los dos equipos que cayeron en semifinales a sabiendas de que la mística de uno de los grandes de Iguazú como el Club Galaxia se iba a enfrentar en un férreo enfrentamiento frente a un equipo con muchos jóvenes con mucha ambición y hambre de gloria como Casino Iguazú.

En un partido electrizante Casino supo aprovechar su juventud, su velocidad y su superioridad física para ganarle en un ajustado 3 a 2 a Galaxia adjudicándose merecidamente su puesto en el podio. Sin embargo, el fin de este partido marcó un punto de inflexión en la tarde ya que el público entendió que se venía el duelo que hizo que se acerquen hasta el estadio, era hora de la final.

Muchas cosas cambiaron post marzo 2020, vidas se redefinieron, el mundo durante un tiempo cambió su enfoque y parecía que el mundo no giraba de la misma forma, muchas cosas no volvieron a ser como eran antes, no obstante, algunos detalles no cambiaron del todo, hubo algunos asuntos que se negaron al cambio, algunos se negaron rotundamente al cambio. En este caso fueron los jugadores del último bicampeón del torneo doméstico que se pusieron como objetivo mantener la corona y demostrarle a toda la ciudad que la naranja mecánica estaba más viva que nunca, que ni la pandemia, ni la situación del país cambia su estatus como monarca del futbol local. No hay 2 sin 3 y Central Iguazú fue con convicción en busca del tercer título al hilo, de gritar campeón nuevamente luego de lo que fue un año complicado en cuanto a lo futbolístico tras las duras derrotas sufridas en el torneo provincial. En frente aparecía un equipo que a lo largo de los años fue sembrando un sentido de pertenencia que va más allá de los colores, es un sentimiento un poco más familiar, muchas fueron las personas que a lo largo de su vida pasaron o tuvieron alguna conexión con “La Villa”, un equipo que no había arrancado el torneo de una buena forma, tuvieron que esperar hasta la 5ta fecha para cosechar su primer triunfo en el torneo local, a pesar de sus excelentes participaciones en Brasil donde se alzaron con el título en Foz do Iguazú jugando bien.

Villa Nueva fue de menos a más y fue en parte ese apoyo incondicional que trasciende lo deportivo y que solo se puede explicar si alguna vez lo viviste el que le permitió a la celeste y blanca llegar a la gran final.

Todo estaba listo, la pelota empezó a rodar y ya a los 5 segundos del partido se marcó el ritmo del encuentro ya que 5 segundos, solamente 5 segundos fueron suficientes para que aflorara la primera infracción fuerte del partido, 15 segundos más tarde apareció la segunda. Si no fuiste a la cancha y estás pensando en que algo así en los primeros segundos ya es indicio de un primer tiempo lleno de tarjetas amarillas, déjame decirte que estas en lo cierto.

Villa Nueva salió a ganar el encuentro, con un planteo alto busco lastimar a un Central que no se quería quedar atrás y también salió en busca del triunfo con el juego asociado. Uno busca siempre no caer dos veces con la misma piedra y en el contexto futbolístico repetir errores se pueden pagar cada vez más caro, uno de los déficits más grandes que tuvo el elenco naranja durante el año fue la diferencia de gol, problema que en el provincial le costó un par de goleadas en contra, Villa Nueva trató de avisar contragolpeando ante un Central que quedó mal parado en el fondo sin embargo la fortuna estuvo del lado del último campeón. El partido siguió con su transcurso natural hasta que nuevamente Central quedó mal parado en el fondo, la Villa aprovechó y cuando la Naranja pudo despertar ya era tarde, los dirigidos por la dupla de Marcelo Domínguez y Luis Delgado pegaron el primer cachetazo y ante el delirio de toda la tribuna Pachuco Martínez festejo la apertura del marcador, Villa Nueva 1 – Central Iguazú 0.

Como era de esperarse se prendieron las alarmas en Central Iguazú, que empezó a presionar cada vez más, arrinconando a su rival, sin embargo, en el fondo se encontró con una muralla, se encontró con el merecido ganador a la valla menos vencida, se encontró con Gonzalo Alvez. Con un par de tapadas clave en el partido, Alvez se volvió uno de los protagonistas más importantes de la tarde noche, ahogando una y otra vez los intentos del bicampeón.

Llegamos al segundo tiempo y la Villa empezaba a jugar con el reglamento abajo del brazo, empezaba a tardar 1 segundo más en hacer los laterales, 1 segundo más en hacer los saques de arco, 1 segundo más en cobrar los tiros libres. Esto empezó a hacer mecha en la mente de los jugadores de Central que pasó de buscar de una forma ordenada el empate a intentar igualar el marcador con un estilo más salvaje y agresivo.

Villa Nueva se defendía como podía, rechazando exitosamente cada aproximación de Central. Más de un corazón se detenía cuando “Piojo” Amado estaba a punto de darle forma con su majestuosa pegada a un tiro libre peligrosísimo para Central. Ante los intentos de pelota parada y tras sus buenas actuaciones, Alvez agarró confianza y salió a cortar los centros de Amado para quedarse con el esférico antes de que algún rival logre conectar de cabeza el balón.

El juego adquirió un tinte preocupante cuando en una salida de Villa Nueva un choque provocó que Matías Pereyra salga de los límites de la cancha y choque su hombro contra el duro cemento de la boca del túnel que separa a la cancha del vestuario. El defensor envuelto en la adrenalina, el contexto de la final y rodeado de un clima futbolístico que no sucede a menudo en la ciudad de las cataratas a duras penas se levantó y ante el aliento de su gente que lo aplaudía a rabiar por su esfuerzo pidió su reingreso sin importarle nada. Si tuviésemos la obligación de usar la frase “La vida por los colores” en esta nota, este sería el momento indicado para utilizarlo.

“Después del golpe estaba un poco mareado, pero quería seguir jugando. No quería salir por nada en el mundo. No pude seguir, pero cuando uno no está bien siempre hay un compañero que está al mismo nivel o mejor y es por eso que somos un gran equipo” Declaró Pereyra ante Deporinformando en el post partido.

El tiempo se consumía y Central apuró su ritmo, lo buscó hasta el último segundo, nunca se olvidó de pelear y buscó la gloria, la heroica hasta el final. Era matar o morir en los últimos segundos y le rindieron homenaje en el campo de juego a la última parte del himno argentino. “Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir” Y a pesar de que no se le abrió el arco en ningún momento, nunca desistieron de su gran sueño de alcanzar el tricampeonato. Por esas y muchas razones más Central Iguazú se pudo ir con la frente en alto, sabiendo que fue un gran rival y que le brindaron un buen espectáculo al público local.

Las emociones se pusieron a flor de piel ante el último pitazo del árbitro, había nuevo campeón. Luego de muchos años y torneos donde Central Iguazú parecía imbatible, el “Bi-Rey” cayó derrotado ante Villa Nueva. 1 a 0 el resultado final y la Villa se proclamó campeón.

La felicidad era evidente en todos sus jugadores y cuerpo técnico, Marcelo Domínguez quizás fue uno de los que más lo festejó, de forma tranquila y abrazando a sus jugadores mientras se empañaban sus anteojos de la emoción nos comentó: “En este momento de tanta alegría, con tanta adrenalina encima, cuesta analizar. Empezamos mal, pero luego de haber ganado el primer partido tenía la certeza de que íbamos a salir campeones. Fuimos de menor a mayor, fue un sacrificio enorme. Los horarios de entrenamiento, que todos los muchachos puedan venir ya que la mayoría trabaja, teníamos que venir a entrenar a las 2 de la tarde. Pero bueno acá está el resultado de todo ese esfuerzo.

Hoy, ya habiendo pasado 24 horas del final del encuentro, es un nuevo día en la Villa Nueva. En todo Iguazú los hinchas de “La Villa” van a poder mirar al cielo y ver los colores celeste y blanco en esta semana calurosa que tenemos en Puerto Iguazú, el mismo celeste y blanco que vistieron los hombres que pasaron a la historia del futbol iguazuense como campeones de la Primera División de Puerto Iguazú 2021.

                                                                 Nicolás Daniel López

Compartir en las Redes Sociales

Submit to FacebookSubmit to Google BookmarksSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn


Copyright © 2011 Deporinformando todos los derechos reservados.
  emprendeweb.com.ar Diseño de Paginas Web